Hay una discusión que, desde hace mucho tiempo, tenemos fabricantes y distribuidores, es si trabajar con o sin stock. De hecho, siempre hemos “pactado” que, si queremos que una reunión no acabe en discusión, mejor no mencionar la bicha, el flujo tenso.
Esta tendencia, de reducir o eliminar stock, incluso para los que trabajan con él, cada vez ha ido ganando más adeptos en todos los sectores, sólo tienes que ir a comprar un coche, ahora van sobre pedido, necesitar un repuesto de cualquier máquina, o una talla que no esté en la tienda, ya sabes que te toca esperar. ¡Qué tiempos aquellos de la entrega inmediata!
Estos días, muchos conocidos, en pánico, están soportando las brutales subidas especulativas de materias primas, porque apenas tenían stock para días, ahora tienen que comprar, al precio que sea, para no parar su producción. Hay una máxima que sabemos todos los que nos dedicamos a comprar y es “para comprar bien nunca debes tener prisa”.
Lo bueno de ir cumpliendo años y tener memoria, porque hay que sólo cumplen años, es que esta situación ya la conoces, la hemos vivido muchas veces y, cada vez, se repite con más celeridad (COVID, bloqueo canal de Suez, Ataque de terroristas a barcos, huelgas…. En cada uno de estos episodios, se pone en peligro la cadena de suministro, y ya no es a qué precio pagas las materias primas, el problema es si tendrás suministro y, llegado este caso, pagas al precio que sea.
Tenemos que plantearnos abandonar el paradigma del Just in time (JIT) y si no, abandonarlo al cien por cien, sí transformarlo. El modelo clásico de inventario mínimo o cero, ya no es viable en un entorno global tan impredecible. el JIT puro solo funciona en cadenas estables, algo que dejó de existir hace tiempo.
Los responsables de cadena de suministro y compras no podemos ser idiotas y pensar que con decir no a la guerra, se solucionan los problemas reales, nos enfrentamos a un entorno difícil donde:
- Las disrupciones son estructurales, no excepcionales (Mar Rojo, Ucrania, pandemias, huelgas portuarias, boicots, guerras…).
- Los costes logísticos son impredecibles, con picos que pueden multiplicarse exponencialmente.
- La regulación europea exige trazabilidad.
El JIT sigue siendo valioso: Reduce inventarios, mejora rotación, minimiza obsolescencia, optimiza cash flow, reduce costes por inventarios, reduce roturas…, pero el JIT es demasiado frágil: Un retraso paraliza toda la producción, la dependencia de Asia genera además riesgos geopolíticos, los tiempos de entrega no son fiables y los costes de ruptura de stock son mayores que los de mantener inventario.
El modelo mixto va ganando seguidores. Podemos denominarlo híbrido basado en riesgo con:
a) Inventarios estratégicos, no masivos.
- Stock de seguridad solo en componentes críticos.
- Inventarios dinámicos según riesgo, no según volumen. Tenemos que ir revisando, producto a producto, y su stock según el momento.
b) Diversificación de proveedores
- Necesitamos tener copia de seguridad, sobre todo, cuando están lejos o en países inseguros.
c) Contratos a largo plazo con proveedores integrados.
- Tener proveedores que sean fiables, que formen parte de nuestra compañía, que nos garanticen el suministro.
- Que no quieran especular cuando las cosas vienen mal dadas.
d) Visibilidad extremo a extremo.
- Monitorización de toda la cadena, en tiempo real.
- Plataformas de trazabilidad.
- Alertas tempranas de disrupciones.
e) Digitalización y simulación.
- Gemelos digitales para simular rupturas.
- KPIs de resiliencia.
- Planificación predictiva basada en IA.
f) Compras estratégicas.
- Cada vez los departamentos de compras son más estratégicos, ya no sólo es comprar a buen precio.
Conclusiones:
Vamos a abandonar el JIT tradicional. La dirección actual es, eficiencia sí; pero nunca a costa de la continuidad operativa.
¿TENEMOS QUE DEJAR DE TRABAJAR SIN STOCKS? Me mojo, en mi opinión, sí.
Autor: Jose Ramón Illán. Vocal de RALOG

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