Cerramos el año 2025 con los mismos problemas estructurales sin solucionar y, lo peor, sin vistas de solución en el horizonte.
Cada año la bola se va haciendo más grande y las suicidas medidas del gobierno: más facilidad y causas para cogerse la baja, traer inmigrantes para seguir precarizando el empleo, dar paguitas universales, extinguir la cultura del esfuerzo…, está claro que no sirven para nada, al contrario, como lo demuestran los datos de cada año.
La logística sigue siendo un sector muy poco atractivo y el absentismo y ausentismos alcanza niveles de escándalo, sólo superados por los de la la administración pública. Esto genera un impacto significativo tanto en la productividad de las empresas, como en la competitividad internacional de España, ya de por si mediocre.
En 2025, la tasa de absentismo en el mercado laboral español rondaba el 7% de todas las horas pactadas. Los estudios más recientes indican que el sector logístico presenta tasas de absentismo superiores a la media nacional. Según el IV Barómetro Adecco Outsourcing – Especial Cadena de Suministro, casi la mitad de las empresas del sector logístico han observado problemas significativos con el absentismo y la rotación de personal. Es un problema que está haciendo las operaciones insostenibles.
Una encuesta sectorial destaca que más de la mitad de las empresas logísticas manejan tasas de absentismo superiores al 11%. Esto es una media que, en algunas empresas, llega a porcentajes cercanos al 20%.
Estas cifras tienen un reflejo directo en la vida diaria de las operaciones logísticas, cada día decenas de miles de trabajadores no acudan a trabajar, afectando la continuidad operativa y la planificación de rutas, almacenes, turnos de trabajo, sobrecarga en los que sí van a trabajar.
Una proporción considerable de ausencias en el sector está relacionada con factores organizativos y motivacionales. Encuestas sectoriales señalan que, junto con la enfermedad (51,6%), la insatisfacción laboral (34,4%) y la falta de estímulos (29,9%) figuran entre los motivos reportados por las empresas logísticas como impulsores del absentismo.
Según estimaciones, el impacto del absentismo en el sector logístico puede superar los 3.100 millones de euros/año.
Estos costes incluyen la pérdida de horas trabajadas, la reorganización interna, la necesidad de contratar personal adicional o pagar horas extra, y, en muchos casos, una menor fiabilidad en el cumplimiento de plazos de entrega para clientes finales. Pero además supone que trabajadores que sí van a trabajar y clientes tangan que sufrir las consecuencias.
Las tasas de ausencia en logística que superan las medias nacionales, se vinculan tanto a causas médicas como a factores organizativos, motivacionales y de gestión del personal.
La solución pasa por una combinación de estrategias centradas en: mejorar el liderazgo, la prevención de riesgos, la mejora de las condiciones laborales, la gestión del bienestar físico y mental y una mejor coordinación entre empresas y sistemas sanitarios. Debemos dejar de tener la mano rápida en dar la baja. Solo con un enfoque integral y colaborativo será posible reducir el absentismo en logística y fortalecer la competitividad de uno de los sectores más esenciales de la economía española.
Uno de los cambios más importantes, desde mi punto de vista, es el ejemplo del líder. Es de vital importancia en la selección de los lideres, desde el responsable de turno, hasta el responsable del centro logístico.
El otro, es recuperar la cultura del esfuerzo, tenemos que aprender que, además de dar, hay que exigir. Ser exigentes es que sólo podemos cogernos la baja, o dar la baja, si estas para quedarte en la cama, y no cuando no estás al 100% para trabajar ¿Quién lo está? Si no, que se lo pregunten a cualquier autónomo.
A ver si la solución es ¿Y SI NOS HACEMOS TODOS AUTÓNOMOS?
Autor: Jose Ramón Illán. Vocal de RALOG.

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