Mi abuela decía que: “no es más limpio el que limpia más, sino el que mancha menos”

Este mes vamos a hablar mucho de cadena de suministro sostenible, logística inversa, transporte sostenible, economía circular y demás; pero lo más sostenible no es que llenemos hasta los topes los camiones, que estos usen “agua” de combustible, que lo reciclemos todo, aunque ello nos obligue a que la mitad de nuestra cocina esté llena de recipientes para cada tipo de basura, ni si quiera que lo reutilicemos todo, que está muy bien, y acabemos haciéndonos un traje con envases de cualquier tipo. ncluso el sumun de la ecología que es transporte de mercancía en bicicletas, dentro de las ciudades, que tan de moda está en los países, que nos consideramos desarrollados, hace mucho que funciona, en otros, a los que no les hemos dado ese título.

Hoy, sólo pretendo hacer la reflexión de que, igual que la mejor forma de ser más limpio es manchar menos, la mejor forma de ser más sostenible es consumir menos. Más con menos.
Voy a poner tres ejemplos caseros:

  • Consumo de agua. ¿es del grifo o embotellada? Si es embotellada, como la mayoría de las “personas pudientes”, ¿es de un manantial próximo o de uno situado a 1.000 Km? Porque, por muy lleno y eficiente que sea el camión que la transporta, empezamos mal. Transportar agua gastando diésel no parece que sea muy sostenible.
  • Productos de limpieza, ¿consumimos el concentrado o diluido? ¿En qué porcentaje de concentración? ¿Reutilizamos los envases? Hay productos de limpieza, por ejemplo, la lejía en polvo, que todavía no entendemos por qué apenas se vende. Los distribuidores llevamos tiempo intentando vender distintos productos de limpieza en “polvitos”, para que le añadas el agua en casa; pero no acaban de despegar. Algunos los hemos deslistado por obsoletos.
  • Es muy fácil usar el polvo y añadirle el agua en casa, incluso nos evitaríamos el peso del transporte desde el supermercado. La mayoría de estos productos, el componente mayoritario, en muchos casos más del 90% es agua, monda y lironda. Podríamos reutilizar cualquier botella, añadir el sobre del concentrado y rellenar de agua de nuestro grifo.
  • Cubitos de hielo. ¿Consumimos los cubitos comprados en la tienda, seguramente de agua de un manantial lejano, que además hemos tenido que transportarla a bajo cero o nos hacemos los cubitos en casa?

Como he dicho, a lo largo del mes hablaremos mucho de cadena de logística sostenible, en terminología de mi abuela, de cómo limpiar. Incluso dedicaremos el sexto webinario (palabro) de RALOG – Red de Ayuda Logística a este tema. La reflexión que, cada uno, deberíamos hacernos, es que está bien que seamos lo más eficientes, en la cadena de distribución, y que al final lo reciclemos todo; pero estamos sobreexplotando este mundo y además de que comprobar la huella de carbono de productos, vehículos, empresas, etc. cada uno de nosotros deberíamos revisarnos nuestra huella de carbono, una vez más, como diría mi abuela, de cómo manchar menos.

Autor: José Ramón Illán, vocal y cofundador de RALOG – Red Ayuda Logística

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