logistica humanitaria

 

Con mayor frecuencia con la que los medios de comunicación lo mencionan, los desastres naturales y aquellos otros producidos por el ser humano, afectan a millones de personas. Todos tenemos en mente recientes desastres (grandes tormentas como Filomena, volcanes en erupción como La Palma, guerras locales como la invasión de Ucrania), etc. Cuando el desastre ocurre, pocas cosas son tan importantes como disponer de una logística eficaz y eficiente, es decir una logística Humanitaria.

España es un país con gran tradición en la ayuda solidaria ante los desastres y los refugiados, con fantásticas organizaciones humanitarias y ONG.

Sin embargo, en España no tenemos una Red de Ayuda Logística, como la americana (ALAN), que es una organización de toda la industria para coordinar y brindar asistencia en la cadena de suministro a las organizaciones de socorro y ONG en casos de desastre. Esto sería una manera, en que la ayuda y la esperanza pudiera llegar cuanto antes a las zonas afectadas, con menor coste y de forma coordinada.

La logística humanitaria se define como el proceso de planificar, implementar y controlar de forma efectiva y eficiente de los flujos de productos, materiales e información desde los donadores – individuos y organizaciones – hasta las personas o zonas afectadas, con el fin de satisfacer sus necesidades vitales de supervivencia.

Lógicamente, cada situación de desastre es única y sus dificultades inherentes determinan el nivel de desafío al que debemos de enfrentarnos, para llevar provisiones y recursos a las regiones damnificadas. La aplicación del talento, los conocimientos y las habilidades, más la movilización de personas y materiales, es esencial para atender de forma rápida y efectiva a las necesidades de la población afectada.

La logística humanitaria es el elemento más importante en cualquier operación de ayuda ante un desastre y es la que logra la diferencia entre una operación de éxito o fallida. Además, suele ser la parte de mayor coste en cualquier ayuda en los desastres, la cual se estima alrededor del 80% del coste total de la ayuda.

Desgraciadamente, cada año tenemos más desastres naturales o provocados por el hombre que afectan a millones de individuos. De acuerdo con la ONU y en términos generales, estos desastres afectan a más de 160 millones de personas y provocan cientos de miles de muertes, y billones de dólares en pérdidas.

Desafortunadamente el pronóstico es que sigan creciendo, por ello los distintos gobiernos de la mayoría de los países están preocupados en cómo ofrecer la ayuda en tiempo y forma a las poblaciones afectadas, así como por el diseño de la estrategia correcta a seguir que asegure la efectividad de estas operaciones de asistencia, mediante una atención rápida y eficiente.

Las operaciones de logística humanitaria son mucho más complejas que las operaciones de logística empresarial. No solo porque se requiere responder inmediatamente a situaciones, en principio, no previstas en lo que respecta a la demanda, sino también porque no se tiene certeza de cuándo, dónde y cómo se va a proporcionar la ayuda.

Incluso, en lugares propensos a los desastres naturales o potenciales conflictos armados, en donde se suele contar con planes de contingencia y evacuación, siempre existen variaciones y eventualidades que se escapan a todo pronóstico o previsión.

Adicionalmente a la incertidumbre, hay que agregar la complejidad de que las donaciones provistas sean las que realmente se necesitan y no otras que únicamente provocan la saturación de los almacenes de las organizaciones humanitarias.

Todo ello, sin mencionar la problemática de los distintos proceso y políticas locales (gestión y paso de aduanas) que provocan verdaderos cuellos de botella y frenan el flujo de los recursos requeridos para cubrir las necesidades básicas para la supervivencia de las personas afectadas.

Debemos aclarar, que esta definición debe de incluir; tanto el proceso de proporcionar una ayuda continuada en el tiempo para aliviar los efectos del desastre y dar apoyo a los refugiados, como brindar asistencia inmediata y temporal a la población que ha sido afectada por un desastre repentino, natural o provocado.

A la complejidad, descrita de la logística humanitaria, debemos de añadir que en ocasiones todas las grandes organizaciones humanitarias y ONG se ven saturadas con donaciones de productos y materiales no solicitados.

También se da el caso de saturación en las organizaciones e individuos que prestan su ayuda en la zona del desastre; esto, más que aumentar la cantidad de recursos para aliviar la situación, produce un cierto caos en la gestión, sino disponemos de un líder que organice las actividades de ayuda, asigne las responsabilidades y optimice los recursos.

Por ello es fundamental liderar para establecer los recursos más necesarios, estimar los plazos y duración de ayuda, la frecuencia del surtido de los distintos productos y materiales y una cadena de mando para coordinar y aumentar la eficiencia y la eficacia.

De acuerdo con Lee y Zbinden en las operaciones de ayuda humanitaria se identifican tres fases fundamentales: Preparación, Respuesta inmediata y Reconstrucción.

La fase de preparación no se refiere a prever la ocurrencia del siniestro, sino a desarrollar de la capacidad de respuesta ante el desastre. La fase de respuesta inmediata es donde se crea la mayor atención en los medios y también la más intensiva en operaciones logísticas. La última fase de reconstrucción implica apoyar a las comunidades afectadas para su pronta recuperación, no solo con los flujos directos de productos y materiales, sino con la información y formación adecuada a las necesidades, para que los afectados se reintegren lo antes posible a sus actividades normales. Esta fase suele ser la de mayor duración y la que mayores recursos económicos necesita.

Este proceso, salvo en contadas ocasiones no ocurre en la logística empresarial donde las decisiones no suelen ser tomadas en circunstancias apremiantes, sino de una manera planificada y con tiempo. La logística humanitaria incluye a la agilidad como parte intrínseca de la logística para garantizar el éxito en las operaciones.

A pesar de todo e Independientemente de la incertidumbre que se genera en la logística humanitaria, debemos estar preparados ante cualquier emergencia. Según los autores R. Tomasini y L. Van Wassenhove, la estrategia de planificación para un desastre emergente debe incluir:

  • Seleccionar y capacitar a las personas que se harán cargo de planificar, coordinar e intervenir en caso de emergencia o desastres
  • Almacenar, codificar y utilizar la información sobre eventos anteriores para mejorar las estrategias de prevención y ayuda.
  • Gestionar las operaciones (actividades de logística, transporte intermodal, centros de acopio y almacenaje, centros de atención sanitaria, albergues, diseño de las rutas de distribución de los recursos y de las vías de evacuación, etc.).
  • Asignar los recursos financieros para todas las operaciones.
  • Conocer y concertar posibles alianzas con distintas entidades y grupos de interés “stakeholders” (gobiernos, instituciones públicas y privadas, ONG, la propia comunidad, comunidades vecinas, etc.) para coordinar las ayudas en caso de desastre.

Durante la fase de ejecución, o proceso de entrega de la ayuda después de producido el desastre, la gestión de la cadena de suministro “SCM” se enfrenta a una demanda incierta, con falta de seguridad en las fuentes de suministro y con muchas dificultades en la red y flujos del transporte.

Por ello, la rápida especificación de los recursos y la identificación de las fuentes de abastecimiento es fundamental para satisfacer la demanda generada y evitar una acumulación innecesaria de productos y materiales no requeridos.

Por otro lado, el transporte de productos hacia la zona o zonas afectadas debe tomar en cuenta la rapidez de los flujos y la calidad del transporte intermodal; para garantizar la higiene, calidad, conformidad de los productos y materiales enviados y su trazabilidad.

Por último, debemos mencionar que la logística humanitaria aplicada a desastres es un campo que implica grandes desafíos, mucha experiencia profesional, conocimientos y una gran dosis de agilidad y sentido común para gestionar y planificar la improvisación que siempre está presente y nos acompaña durante el desastre humanitario.

Recientemente en nuestro último Webinar sobre Logística Humanitaria, tuvimos la fortuna de contar como ponentes a dos importantes ONG, Farmamundi, con la visión puesta en la cooperación al desarrollo, acción humanitaria y de emergencia con experiencia en la promoción de la salud integral y la ayuda farmacéutica no solo en los desastres sino en los países menos favorecidos en los desastres y Aviación sin Fronteras, con la misión y voluntad de colaboración y de servicio a los demás a través, de la coordinación de su labor social y humanitarias en cualquier parte del mundo, con su proyecto estrella Alas de la Esperanza, acompañando a niños para que sean asistidos en España de sus graves problemas de salud.

Todos, organizadores y audiencia del Webinar quedamos impresionados con ambos ponentes por el compromiso y voluntad en la colaboración, ayuda y servicio a los demás, de forma totalmente desinteresada.

¡La Logística Humanitaria es todo un ejemplo a seguir y sobre todo a colaborar con ellos desde la Logística tradicional!

José-Luis Galiana, es logístico y presidente de RALOG: info@ralog.es

 

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