Terminamos el año 2025 con una buena noticia. No, no es que dimita el que viaja en Falcon hasta a por tabaco, eso no lo verán nuestros ojos.
Hace tiempo que expertos y usuarios, venimos diciendo que la prohibición, aprobada por los tecnócratas de Bruselas, de vender coches de combustión a partir del año 2035 es un suicidio, es terminar con uno de nuestros sectores más competitivos, donde estamos a mucha distancia de otros países, es ponernos, definitivamente, en manos de la competitiva industria china, es terminar con empleo de calidad, con uno de nuestros sectores principales de exportación y de marca Europa (y especialmente España).
Recordemos, en España, la industria de la automoción es un pilar económico clave, representa sobre el 10% del PIB nacional, sobre el 18% de las exportaciones y sobre el 10% del empleo total, empleo de calidad.
Los lideres políticos de países, que sí saben que se juegan la viabilidad económica y social de sus países, como Alemania, Italia, Inglaterra, Polonia, Hungría, Rumanía… habían puesto el grito en el cielo y afortunadamente, a pesar de las zancadillas del sujeto que tenemos aquí de presidente, que como siempre se ha quedado en la soledad del tirano, el que siempre predica lo opuesto a lo que hace, nos exige que dejemos de ir en vehículos de combustión, que él ya contamina por todos nosotros, yendo en Falcon, Puma, y coches blindados, con gigantesco séquito digno de un sátrapa. En un país, donde estamos a la cola de Europa en puntos de recarga, este sujeto nos precipita hacia la dictadura de los coches eléctricos, poniéndonos de rodillas ante la industria china, espero que algún día sepamos por qué esa obcecación suicida.
Afortunadamente la Comisión ha aliviado la prohibición de la venta de vehículos de combustión, aunque con matices y letra pequeña.
Bruselas, rectifica y propone suavizar la prohibición de vender coches nuevos de combustión en 2035, permitiendo que se sigan vendiendo modelos de gasolina y diésel después de esa fecha, siempre que cumplan con límites de emisiones de CO2 mediante el uso de combustibles sintéticos, biocombustibles o compensaciones, los matices principales son:
- Los fabricantes deben reducir las emisiones de CO2 de sus nuevos vehículos en un 90% para 2035 (respecto a 2021).
- Compensaciones (10% restante): Podrán compensar el 10% restante de emisiones mediante el uso de combustibles neutros en carbono.
- Flexibilidad Tecnológica: Se respeta la neutralidad tecnológica, permitiendo a la industria elegir la mejor estrategia (eléctricos, híbridos, combustibles alternativos).
La medida busca reducir la presión sobre la industria automotriz europea y la pérdida de competitividad frente a China, y facilita el acceso a vehículos para la población (no sólo para ricos y políticos del actual gobierno español, amigos y amigas y consejeros incluidos). Resumiendo, se introduce una vía para que los motores de combustión sigan existiendo en el mercado tras 2035.
EUROPA RECTIFICA, MENOS EL DE SIEMPRE, que, en otro alarde de narcisismo soez, critica a todos los líderes políticos, que han adoptado esta decisión, pensará que esos estúpidos no se han dado cuenta que él, sólo él, siempre él, está en posesión de la verdad.
¿Hasta cuándo tendremos que aguantar a ese individuo? Esperemos que 2026 nos traiga otra buena noticia.
Autor: Jose Ramón Illán.
Vocal de RALOG.

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