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“Análisis de la situación actual”
“La industria española no levanta cabeza y sin industria no hay futuro”

<u>Continuamos con el segundo capítulo este interesante estudio sobre la estrategia industrial en España ante la crisis</u>

Visto en capítulo anteriores de este estudio, la historia de la industria y el desastre financiero del Estado, siendo optimistas y tratándonos de alejar de la tendencia autodestructiva innata que tenemos, y por otro lado no caer en las estúpidas soflamas patrióticas (somos el mejor país del mundo), la pregunta es: “¿qué podemos hacer?”. Para ello en este capítulo analizaremos en primer lugar cuales son los sectores productivos más importantes y el impacto de la situación actual como consecuencias de otras eventualidades futuras.

Volviendo a la actividad privada, que es la que financia nuestros salarios, en definitiva, así como la ‘fiesta’ del Estado, conviene analizar el desglose del PIB por sectores y subsectores y analizar cuál puede ser el impacto en relación a esta crisis. A grandes rasgos (datos INE y otros):

  • Administración pública: 16% (destacar que aquí dentro no sé muy bien ni lo que engloba ya que no es fácil saber el porcentaje de empresa pública, administraciones locales/ autonómicas/ central)
  • Turismo: 15%
  • Comercio: 13%
  • Actividades inmobiliarias: 11%
  • Resto de servicios: 10%
  • Industria: 15%
  • Construcción: 5%
  • Agricultura: 5%
  • Impuestos 10%

Nota: destacar lo complicado y enrevesado que es obtener/ entender los datos del INE. ¡Lo que cuesta conseguir una estadística de PIB por subsectores! Por no hablar de las discrepancias de las fuentes. Con lo que cuesta mantener el INE y el tiempo que te hacen perder con esos cuestionarios obligatorios que te envían como para luego tener tanta dificultad para obtener un simple dato (no se si funcionará igual el CIS).

Con respecto al turismo poco se va a poder hacer y es fácil deducir que va a ser uno de los factores de más peso en la recesión que se nos viene encima. Especialmente si la crisis de alarga más de lo previsto veremos el impacto en el verano, tanto en España tanto en la oferta como en la demanda, como en otros países netamente consumidores del turismo nacional como Inglaterra y Alemania.
Con respecto al comercio, quitada la pequeña fracción de la alimentación, el impacto también va a ser notable, aunque previsiblemente se recuperará rápidamente cuando se levanten las persianas. Difícilmente se recuperarán los valores de ventas previsibles pues una parte de las compras de la sociedad actual son oportunistas y no se recuperan, mientras que por otro lado las ventas asociadas al turismo hay que darlas por perdidas.

Con respecto a la industria, que es uno de los motivos de esta serie de capítulos, resulta previsible que la producción de bienes de consumo final irá muy ligada a la evolución del comercio minorista. Con respecto al sector exterior es previsible que, dado que la pandemia es a nivel global, se produzca aproximadamente la misma contracción que en el sector interior. Aunque hay un decalaje con respecto de la finalización de la pandemia en China, que está próxima al reinicio de su actividad, dado el escaso porcentaje que supone las ventas de España a este país, tampoco dicho reinicio tendrá impacto en nuestra industria.

Todo lo anterior en relación a las ventas de producto final, dirigidas tanto al mercado interior como a la exportación.

Ahora pasemos a la propia cadena de producción de las empresas. En un entorno de disminución de ventas las industrias pueden adoptar dos estrategias, o bien disminuir su producción acorde con la disminución prevista de ventas o bien producir contra stock en la previsión futura de que las ventas globales se recuperarán en el futuro. En este caso, pueden entrar en consideración factores de escala que dependerá de cada industria concreta. Todo ello sin perjuicio de las posibles limitaciones a la movilidad de los trabajadores y que pueden influir en la disminución de la capacidad de producción, (factor éste de contorno y que simplemente cabe asumir y gestionar.

Pero, a diferencia de lo que sucede en el sector servicios y en el sector de la agricultura, para que una cadena de producción pueda funcionar necesita el suministro de materias primas o de sus componentes. Hoy en día, en virtud de las políticas de mínimo stock (en el extremo “just in time”), una industria no puede mantener su producción sin suministros más allá de unos pocos días como mucho. Y acabamos de comprobar su debilidad con la crisis que el mega portacontenedores Ever Given ha producido en el canal Suez.

Y con ello volvemos a lo indicado al inicio del capítulo. Si ya es preocupante que se haya destruido gran parte del tejido industrial, es más grave que el sector que ha sobrevivido dependa en gran parte del país que merced a la globalización se ha constituido en ‘la fábrica del mundo’, esto es China (allí comenzó la pandemia antes de que en España y se adoptaron medidas drásticas que tuvieron como consecuencia que algunas industrias tuvieron disminuir o anular su producción por falta de suministros).

Esta pandemia ha sido a nivel mundial, pero imaginemos otra epidemia que sólo afectara a China. En ese caso tendríamos una “pandemia industrial” en lugar de sanitaria, pero igual de grave en muchos sectores.

Autor: Vicente Suarez, socio director en ILEspain y asociado a RALOG – Red de Ayuda Logística

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