emprendedores ralog

 

Érase una vez (cuánto me hubiera gustado que fuese un cuento)…

Sucedió durante el mes de agosto de 2015. Un sudanés de 40 años cruzó a pie los 50 kilómetros del Eurotúnel.

A oscuras. Solo.

Abdul culminaba así una travesía de más de 7.000 Km que había iniciado en su africano país natal hacía más de dos años.

Cuando vio, por fin, la luz del ‘brillante’ sol inglés, algo que tanto había soñado, ese ‘faro’ que había ido guiando su camino… fue ‘convenientemente’ detenido por ‘obstruir’ la circulación ferroviaria.

Metáfora del emprendedor: travesías épicas con finales inciertos.

Emprender es ponerse en marcha movido por una ilusión.

Abdul se puso en marcha soñando con una vida mejor. Una vida que empezaría de nuevo en un lugar del que sabía mucho menos de lo que imaginaba.

Emprender es caminar sin parar, desviarse para sortear obstáculos aunque ello te aleje del objetivo y te obligue a recorrer mucha más distancia y a gastar muchos más recursos de los inicialmente previstos.

Abdul no dejó de caminar, por desiertos y carreteras infinitas, pero también tuvo que navegar, escalar, esconderse… sólo le faltó volar.

Emprender es saber que, en los momentos de máxima oscuridad, estarás solo, aferrado a la poca esperanza que todavía guardas en tu corazón y que te dice que es mejor seguir que abandonar, aunque tu cerebro piense lo contrario.

Abdul es negro. Dentro del Eurotúnel.

No sabe cuántos kilómetros ha recorrido ni los que todavía le quedan por recorrer. Siente bajo sus pies intensos temblores y sobre su cabeza una gran presión. Confunde alguna gota de su propio sudor con algo que le aterroriza, sabe muy bien lo que hay unos cientos de metros más arriba. Abdul no sabe nadar.

El emprendedor, invisible. Mimetizado con el entorno para sobrevivir. Angustiado por lo inestable de su situación, presionado por las miles de normas y leyes que debe cumplir sin ni siquiera conocerlas, espadas de Damocles con hojas bien afiladas. También suda.

Abdul se adhiere a la pared del túnel. De pronto todo se ilumina. Siente como si algo o alguien quisiera succionarlo y llevarlo consigo. Hacia el final.

Otro tren ha pasado. Sabe que nadie le ha visto. Se despega y sigue caminando.

El emprendedor siempre en la cuerda floja. Un mínimo tropiezo y todo acaba.

Trágicamente. Salvando puntos de partido, siempre de forma heroica. Cansado de un entorno hostil, una realidad no hecha para él. Con ganas, muchas más de las que sería capaz de reconocer públicamente, de escabullirse, de desaparecer.

Abdul abre los ojos. Despierta lentamente de una negra pesadilla. En realidad siempre los tuvo bien abiertos y la pesadilla no acaba nada más que de empezar. La luz del día en Inglaterra es casi oscuridad. Se escabulle alejándose de lo que pudo ser su tumba y corre hacia el que cree que será su hogar.

El emprendedor y sus momentos de gozo y esperanza. Insignificantes pero imprescindibles alegrías de las que nutrirse.

Abdul es libre. Por unos instantes.

La policía británica comprueba que su rostro casi coincide con el que grabaron las cámaras de seguridad ubicadas en el acceso francés del Eurotúnel hace unos días, y que , sin duda alguna, coincide exactamente con el que facilitaron las cámaras del lado británico. Un rostro de miedo y determinación frente a otro de cansancio y alegría. Ambos de Abdul.

El emprendedor cree muchas veces que lo ha conseguido. Muy pronto se da cuenta de que no. Y lo sigue intentando, y se hace grande.

Su objetivo cambia, se minimiza, se empequeñece con los años. Al principio el mundo era su meta, no había límites. Hoy su meta es otra, quizá sólo sobrevivir. La travesía en la oscuridad ha sido muy larga. Nada que reprocharle al héroe.

Abdul comparecerá en unos días ante un tribunal británico. Con suerte y gracias a la ayuda de una ONG no será deportado. Ya se ha dado cuenta de que su sueño no coincide exactamente con su realidad. Es lo que hay. En el lugar de donde procede no te imputan, te matan. Aquí, por lo menos, mueres por tus propios medios.

Emprender es creer en uno mismo y en que no hay otra forma mejor de ganarse la vida.

Se trata de ponerse en camino hacia un destino ilusionante que, cual horizonte, se aleja más y más según caminas.

Emprender es realizar imposibles, hacerte amigo de la oscuridad, amanecer en lugares desconocidos, sobrevivir y, de vez en cuando, ‘supervivir’.

Hay que tener poderosas razones para cruzar andando y en plena oscuridad un túnel de más de 50 kilómetros excavado bajo el mar.

Y también para emprender, aunque en este último caso, la necesidad, por si sola, nunca será suficiente razón para hacerlo, necesitarás una ilusión permanente que te salvará de los muchos ‘trenes’ que intentarán atropellarte. Si no la tienes, aunque sepas nadar, no cruces.

Si además quieres emprender con ‘éxito’, llena tu mochila de ‘oportunidad’ y disponte a disfrutar del camino que vas a recorrer, por muy raro que ahora te parezca, tendrás el privilegio de llegar a la ‘tierra prometida’ desde el mismo instante en que estés dando los primeros pasos.

Cada mes, desde hace ya tres años, en una especie de oficina postal de Abri, una pequeña población nubia al norte de Sudán, Ziza, una madre de muchos hijos, se alegra de saber que, a veces, emprender un camino incierto es lo más cerca que estaremos nunca de la felicidad.

Escrito en La Coruña, el 16 de abril de 2021, por Manuel Dafonte, mentor de emprendedores.

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

He leído y acepto la política de privacidad

Información básica acerca de la protección de datos

  • Responsable:
  • Finalidad:
  • Legitimación:
  • Destinatarios:
  • Derechos:
  • Más información: Puedes ampliar información acerca de la protección de datos en el siguiente enlace:política de privacidad
Nuestras categorías
Nuestras publicaciones
noviembre 2022
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
Acerca de este sitio

Este puede ser un buen lugar para presentarte a ti mismo y a tu sitio o para incluir algunas acreditaciones.