El pasado 28 de abril, pasará a la historia como la primera vez, en nuestra historia, que sufrimos un apagón total de España. Como siempre, en los casos extraordinarios, en España, los ciudadanos dimos ejemplo de templanza, solidaridad y creatividad y, por contra el gobierno, de incompetencia y escapismo.
Gracias a las radios, con pilas o de los coches, pudimos saber qué iba pasando, no porque ninguna “autoridad competente” saliese a dar la cara o alguna explicación, sino gracias a la profesionalidad de los locutores. Creo que nunca sabremos las causas, no les interesa decir lo inútiles que son, seguirán buscando, hasta debajo de las piedras, para intentar demostrar que esto es un contubernio galáctico-fascista contra Sánchez.
Ese día, a todos nos sorprendió que, ante el apagón general y cierre total, sólo algunos pocos comercios seguían funcionando. Eran una isla de luz, en medio de la oscuridad y desconocimiento.
Había centros médicos, universidades, colegios, policías locales… cerrados y, poquitos comercios funcionando, casi con normalidad, porque hace tiempo decidieron tener grupos electrógenos para afrontar una situación, que nunca debía pasar.
Como dice el refrán, uno tiene que saber cuándo tiene que gastarse dinero y ponerles atributos a las decisiones.
En cualquier sector donde tú asumes ser un servicio público, sea: policías, militares, bomberos, sanitarios o distribuidores de comida y bebida, tienes que saber que no puedes fallar, si lo haces estalla el caos.
Es una decisión voluntaria, puedes distribuir zapatos en lugar de pescado fresco, tú decides.
Los servicios públicos son la luz en la oscuridad, son una roca ante las tempestades, cuando la gente entra en pánico, están ahí para dar seguridad de que la civilización sigue funcionando, esto no es como en la película “La Purga”. Para poder dar servicio siempre (repito SIEMPRE), tienes que tomar decisiones valientes y que cuestan dinero, porque cuando llegue la ocasión habrá dos tipos de organizaciones, los que estén cerrados y los que dan servicio y, los clientes, que tienen memoria, saben en quién confiar, y quién les dejará tirados, no se olvidarán y, luego, te lo devolverán, a los que cerraron y a los que nos les dejaron tirados.
¿Nos imaginamos a la policía que, ante una llamada por un delito, te digan que no pueden ir porque no tiene luz, o que no te contesten porque no va internet?
Cuando hay que tomar decisiones de grupos electrógenos sí, o no, sabiendo que es una inversión que la vas a usar “una vez en la vida”, si lo piensas desde un punto de vista de rentabilidad económica, a corto plazo, no los montas; pero si tienes claro que, cuando voluntariamente has decidido ser un servicio público, es con todas las consecuencias y SIEMPRE, aunque al gobierno se le apague la luz. En este caso tienes que aplicarte el refrán del título.
Te cuento una situación que vivimos hace unos años. Servíamos productos perecederos, desde Valencia a las tiendas de Mallorca, lo hacíamos en camiones transportados en barcos. Un mal día tuvimos una gran tormenta y mala mar, el capitán del barco decidió no salir, hasta que se arreglase el tiempo y no hubiera riesgo. Imagina las horas de espera, las preguntas, viendo que cada una de las horas límite, para llegar a tiempo se van saltando. Nunca te dicen de verdad de lo que va a pasar, si es sólo retraso de horas o si sencillamente no vamos a salir en días. Las horas pasaban, todos los camiones de la competencia estaban cargados en el barco, decidimos descargar los camiones y llevarlos a otro puerto, donde había un capitán, en teoría, más valiente; pero al final también decidió no arriesgar, al final tras agotar todas las horas límite y varios viajes, entre puertos, de los camiones y, a pesar de que mis colaboradores decían que el tiempo se iba arreglar, llegó el momento de decidir y como el dice el refrán, el dinero y los cojones están para las ocasiones, contratamos aviones cargueros y mandamos la mercancía por vía aérea, no sin antes despaletizarla y habilitarla para ir en avión. Ni que decir tiene que cuesta más la operativa que la mercancía, esto no se puede hacer a diario; pero cuando has dicho que das un servicio, los clientes de Mallorca son igual que los de Manises o Puerto Llano, quieren ir mañana a comprar pescado y verduras frescas y tú no puedes fallarles.
En logística EL DINERO Y LOS COJONES ESTÁN PARA LAS OCASIONES y, si no lo tienes claro, el día que llega la ocasión de demostrarlo, y llegará, mejor dedícate a otra cosa.
Autor: Jose Ramón Illán. Vocal de RALOG.

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