buscando ketchup-ralog

 

Igual que en aquella película ochentera de Madonna (“Desperately Seeking Susan”), algo está pasando con la salsa de tomate que todos la están buscando “desesperadamente”.

La cadena de restaurantes Blake Street Tavern con sede en Denver, ha sido uno de los primeros en dar la voz de alarma: “Hemos estado buscando por todas partes”. Desde que comenzó la pandemia han tenido problemas para asegurar el suministro de salsa de tomate, un ingrediente que está en la mayoría de sus menús.

Esta situación también la sufren otros condimentos, lo que ha provocado que muchos de ellos se sirvan a granel en vasos individuales, se busquen genéricos con otros niveles de calidad o se acuda a mayoristas como COSTCO en busca de sustitutos.

Y ¿qué está pasando?
La pandemia hizo que muchos restaurantes se vieran obligados a implementar el modelo “take away” para mantener sus ventas. Eso provocó que las dosis individuales de condimentos se convirtieran en moneda de cambio. En el pack del menú hubo que incluir monodosis de salsa de tomate, mostaza, sal, aceite y vinagre, etc. Los precios de los sobres monodosis se incrementaron un 13% desde enero de 2020, y su volumen de ventas se disparó en detrimento de los envases “de mesa”.

Con este panorama, la respuesta del gigante de la salsa de tomate Kraft Heinz ha sido contundente. Con la puesta en marcha de nuevas líneas de fabricación, su capacidad productiva le permitirá fabricar 12.000 millones de monodosis a finales de 2021, lo que significa un incremento del 25% en su producción.

Las cadenas de comida rápida siempre han sido generosas con los sobres monodosis de kétchup. Muchos disponían de envases en las propias mesas para que el cliente hiciera un uso sin límite. La regulación que prohíbe envases rellenables ya erradicó esta práctica. La nueva situación debido a la pandemia ha sido una vuelta de tuerca más y ha puesto al límite a la cadena de suministro.

Como resultado de la escasez, muchos restaurantes también están limitando el número de paquetes que dan a los clientes, o bien recurren a la compra de marcas genéricas de salsa de tomate que normalmente no utilizan. Eso ha supuesto una oportunidad para la segundas marcas, que están aprovechando la coyuntura para darse a conocer y crecer en cuota de mercado.

El “take away” ha supuesto también el uso de envases desechables para envasar la comida. Otro sector donde el aumento de precios ha sido notable. Conozco ONG´s y asociaciones de ayuda que preparan menús para entregar a personas sin recursos que están teniendo verdaderos problemas para encontrar soluciones de “packaging” sostenible y compatibles con la naturaleza de su trabajo.

Estos envases, por normativa, no pueden ser reutilizados y deben asegurar la hermeticidad. En muchos casos supone un gran impacto sobre el coste del menú completo. En un ticket de 50€, el envase puede ser asumible y forma parte de la “experiencia”, pero en un menú para personas sin recursos no puede ser de esa manera.

Vemos pues que la situación con el ketchup es una más generada por los cambios sobrevenido por la pandemia. Primero fue la crisis del papel higiénico, después la falta de harina y levadura para bizcochos caseros.

También la demanda de envases para congelar comida (los clásicos “tuppers”) ha aumentado. La compañía de referencia en este sector, “Tupperware Brands”, reportó 477,2 millones de USD en ventas en el tercer trimestre de 2020, un 14% más que el año anterior. Sólo en Estados Unidos y Canadá crecieron un 72%, el nivel más alto de crecimiento de ventas en la región en más de 20 años. Sus acciones aumentaron de valor más del 279% en 2020.

Ante este panorama, ¿qué será lo próximo?

Autor: Roberto Aguado, secretario general y cofundador de RALOG – Red Ayuda Logística

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